Los niños son alegres, pero también inocentes y vulnerables… y mas en un país en vías de desarrollo. La misión de Javier Almeida (Busi), voluntario de Justalegria, es acercarse a estos niños, compartir con ellos y hacer que por un ratito olviden el hambre, la falta de higiene, la situación tan precaria en la que viven… Para ello, utiliza el cine, una herramienta de evasión, que traslada a niños y no tan niños, a otro mundo, a otro universo… “Kirikú y la bruja” es la película elegida, tal vez porque su protagonista es un niño negrito, que vive en áfrica y con el que los niños de aquí se sienten identificados.
Los niños/as de Monte Coca, en la Biblioteca disfrutando del cine
La dinámica consiste en hacer participar a los niños, para ello una manera de incentivarlos es realizar preguntas sobre la película que han visto, el que acierte, tiene premio!! Unas chucherías. Durante casi 2 horas estos niños solo piensan en pasar un rato divertido, diferente, algo que hace que regreses a casa con una gran satisfacción.