Muchas veces tenemos ideas en nuestras mentes de cómo debería o nos gustaría que fuese algo. Después suele venir el “chasco”, las cosas no suelen ser como esperamos y todo queda en una ilusión, una utopía. Yo Siempre tuve una idea en mente de cómo debía ser una ONG. Después de mi primera visita a República Dominicana, aprendí que existen muchas maneras de cooperar, de unir fuerzas (igual que los chiquillos con la bomba de agua). Gigi, nuestro coordinador de proyectos y su mujer vivían en el pueblo, en una casa sin apenas muebles y con pocas horas de luz eléctrica. Salir con ellos a pasear significaba detenerse delante de cada casa y saludar a todas esas familias, todos esos amigos. Y discutíamos, y charlábamos sobre sus problemas, sus vidas. Con todo esto pensé: “Esto es cooperación: integrarse en el medio para conocer las necesidades de primera mano”.
La cooperación de Justalegría era justamente en lo que siempre había esperado de las ONGs. Y es por esta razón y por el amor y la determinación de quienes la componen por lo que permanezco en ella, haciendo realidad mis sueños y los de los demás.
Fdo: los comienzos de un gran sueño
